martes, agosto 29, 2006

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva


Definitivamente la riqueza de la liturgia de la Iglesia es muy grande.Los sacerdotes y religiosos que cada día oramos con el libro de la Liturgia de las Horas, podemos en algún momento sentir que siempre es lo mismo, que durante cuatro semanas oramos todos los salmos y que luego se vuelve a comenzar. Incluso se puede caer en la rutina de rezar a las carreras por cumplir un precepto establecido por la Iglesia para nosotros. Conozco muchos que sienten que si no han rezado una de las horas establecidas del día (laudes, vísperas o hora media) no pueden irse a dormir sin cumplir con esta obligación. Es posible que esta actitud sea buena si se mira como un hábito disciplinado de quien la practica pero a mi modo de ver, es necesario purificar esa visión. No le veo mucho sentido a rezar el Oficio Divino a toda prisa y si no tenemos más tiempo durante el día pues rezamos todo junto y de una vez para cumplir con el precepto. Cuando actuamos así estamos aún impregnados de la visión judía que aparece en la Biblia, en la que cada uno para agradar a Dios debe cumplir con muchas normas y preceptos.El día de nuestra ordenación sacerdotal e incluso antes cuando recibimos el diaconado, prometemos en la persona del Obispo a toda la Iglesia de orar diariamente con la Liturgia de las Horas. Durante muchos siglos esta ha sido la práctica de la Iglesia y es algo loable porque muestra la unidad en la oración constante. Lo que quiero reflexionar es la manera como muchas veces se hace.Nuestra Iglesia es sabia al recomendar esto a los consagrados porque la Liturgia es una fuente inagotable de espiritualidad en nuestro caminar. Recuerden que a los laicos también se les invita a orar con la Liturgia en companía de su párroco y en sus propias casas.Por eso lo mejor es gozar el rezo de la Liturgia, que la podamos ORAR, con despacio, saboreando, pensando, adorando en ella al Señor. Cuando lo hacemos de esta manera es de mayor provecho para nosotros y no se nos hace aburrida.Personalmente me encanta el Oficio de Lectura que trae una lectura de la Biblia y la segunda que son enseñanzas de los padres de la Iglesia y de muchos santos. Cuando hay celebración de la memoria de los santos generalmente vienen algunos de sus escritos.Por ejemplo ayer celebramos a San Agustín y la lectura que nos presenta de Las Confesiones es de una profundidad extraordinaria.Cuando la memoria de un santo cae en domingo se le da la primacía al Señor haciendo la Liturgia del domingo correspondiente. Pero como me encantan tanto estas enseñanzas de los santos, a hurtadillas saco mi ratico para hacer la lectura que nos trae. El domingo fue Santa Mónica, madre de San Agustín y nos decía el mismo Agustín en las Confesiones lo siguiente de labios de su madre días antes de morir: "Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis". Estas palabras me llegaron al alma porque también mi madre ha ido a la casa del Padre desde hace 13 años y yo su hijo sacerdote siento que también la debo presentar en cada Eucaristía en la mesa junto a Jesús.De San Agustín, no hay palabras para definir a este gran pecador que se convirtió en un gran santo. Cúantas lágrimas derramó Mónica por este hijo. Al final moría tranquila de verlo tan enamorado del Señor.Los dejo con estas palabras del mismo Agustín: "¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera...""Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti".

6 comentarios:

ale dijo...

Santa Mónica ayudó a Agustín. ¿Me ayudas a lograr algo parecido con un hijo?

San Blog dijo...

Ale
Cuenta con mis oraciones.

No dejes de orar tú que las oraciones de una madre Dios siempre las escucha

Ale dijo...

Gracias, eso creo y por eso no cejo, pero es bien duro el tema

isladetera dijo...

Vaya buena sorpresa! Me gusta bastante este lavado de cara.

Comparto lo que dices sobre la oración. 'No le veo mucho sentido a rezar el Oficio Divino a toda prisa y si no tenemos más tiempo durante el día pues rezamos todo junto y de una vez para cumplir con el precepto.' Entendiendo la oración como un encuentro no tiene sentido rezar la liturgia como obligación, sino como escenario de la cita, no sé si es correcta teológicamente esta expresión. Lo que quiero decir es que lo importante es la cita con Dios!! Cuando la Iglesia pide a los sacerdotes que se comprometan a orar la LH (y también la recomiendan a los laicos) es porque nos pide que oremos a todas horas. No que antes de acostarnos leamos todos los textos del oficio.

Ojalá nuestra comunión con Dios fuera tan íntima que no necesitaramos de guías, ni textos que nos recordaran Su presencia... bueno, eso será en el cielo. Mientras tanto aprovechemos lo que nos ofrece la Iglesia. Y, personalmente, si en un verso o una antífona encuentro a Dios, prefiero deleitarme en ello que apresurarme y llegar a la conclusión de la hora.

Vaya, menuda párrafada... bueno, eso es lo que me ha sugerido el post de hoy. Y que también yo me enriquezco mucho de San Agustín.

Saludos! Raquel

San Blog dijo...

Raquel
Lo que tu has escrito sobre San Agustín es también muy hermoso e inspirador.
Gracias por entrar en mi blog.
Tienes razón la oración es un encuentro no puede ser una obligación. Muchas veces como tu misma dices una antífona te sirve para orar. A veces una frase me queda resonando todo el día para meditarla.

Anónimo dijo...

Padre que el Señor lo Bendiga...soy una novicia en una congregacion religiosa en Estados Unidos...Me facino encontrar este blog...fue una de esas "Diosidencias"...me gsuatria tener contacto con usted, ya que la espiritualidad carmelita en este presiso momento esta actuando de una forma importante en mi vida...quiero penetrar un poco mas...Gracias Padre por ser las manos de Cristo...por ser otro Cristo...Por su Sacerdocio, que el Señor lo siga bendiciendo a traves de las manos de Maria